El procedimiento comienza con pequeñas incisiones para movilizar suavemente la encía y exponer la superficie radicular. Esto permite una limpieza y alisado detallados antes de la fase restauradora.

Si el procedimiento involucra la encía y el hueso cercano, el tejido se cierra mediante técnicas de sutura especializadas. En caso de injerto gingival, se transfiere tejido sano desde una zona donante al sitio receptor.

Las suturas suelen retirarse después de 7 a 10 días durante una cita de control para supervisar el progreso de la cicatrización.